Por más dinero que invierte el Gobierno dominicano, a través del Fideicomiso para la Construcción de Viviendas de Bajo Costo (VBC-RD), en Ciudad Juan Bosch, Santo Domingo Este, así mismo parece aumentar el desorden y el deterioro de los servicios básicos en esta importante comunidad.
Lo que en un principio fue concebido como un proyecto modelo, organizado y planificado para que sus residentes tuvieran acceso a calidad de vida, hoy enfrenta una realidad preocupante marcada por el abandono de áreas públicas, la falta de supervisión y el crecimiento descontrolado.
Parques y espacios recreativos llenos de basura provocados por la falta de educación de quienes lo utilizan, sin supervisión de policías municipales, militares ni agentes del orden público; vehículos estacionados de manera improvisada en las calles, aceras y áreas no permitidas, poniendo en riesgo la seguridad vial; escuelas sin cupos para niños dominicanos debido a la falta de infraestructura escolar; fallas constantes en el sistema eléctrico y un servicio de agua potable intermitente, son parte del pan de cada día en Ciudad Juan Bosch.
A esto se suma el creciente desorden vial provocado por la falta de agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT), situación que ha permitido que conductores transiten en vía contraria, se estacionen sobre aceras, bloqueen ciclovías y violen constantemente las normas de tránsito sin ningún tipo de fiscalización. Esta ausencia de control pone en peligro a peatones, conductores y familias que diariamente utilizan las vías públicas de la comunidad.
Mientras empresas dedicadas a la construcción de viviendas continúan aumentando sus ventas y expandiendo proyectos habitacionales, los servicios básicos siguen siendo deficientes y el desorden parece apoderarse poco a poco de una ciudad hermosa que fue diseñada para brindar bienestar y organización.
Decenas de familias han perdido sus apartamentos por falta de empleo, mientras muchos residentes denuncian que las oportunidades laborales dentro del proyecto son ocupadas por personas que viven fuera de Ciudad Juan Bosch. Esta situación agrava aún más las dificultades económicas y sociales que afectan a numerosas familias de la zona.
Asimismo, diversos ciudadanos expresan temor de caminar libremente por las calles, debido a los constantes asaltos cometidos por motoristas que penetran sin control a Ciudad Juan Bosch. Residentes aseguran que después de las 10:00 de la noche prácticamente desaparece la seguridad en las garitas militares, y tampoco se observa un patrullaje constante de la Policía Nacional.
La ausencia de agentes de la DIGESETT también preocupa, ya que conductores continúan transitando en vía contraria, estacionándose en lugares prohibidos y utilizando las aceras como parqueos improvisados, sin consecuencias ni fiscalización.
Ante esta situación, muchos lugareños consideran necesaria una nueva visita del ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, para supervisar personalmente la situación de Ciudad Juan Bosch. También entienden que el viceministro Camel Curi Lora no puede enfrentar solo tantos problemas acumulados dentro de la zona.
Incluso, algunos entienden que sería importante una visita del presidente Luis Abinader, para que Ciudad Juan Bosch no continúe deteriorándose y todas las instituciones trabajen en sintonía por el bienestar colectivo.
Lamentablemente, cuando este medio realiza denuncias responsables sobre las problemáticas que afectan a la Ciudad Juan Bosch, algunas personas reaccionan con críticas y ataques, ignorando que muchas de estas situaciones son denunciadas de manera recurrente por los propios residentes.
Ciudad Juan Bosch necesita que los múltiples problemas que enfrenta sean resueltos con urgencia. Es necesario que continúe creciendo en infraestructura, pero también en organización, seguridad y servicios eficientes. Los conflictos y pleitos innecesarios entre la Alcaldía y el Fideicomiso VBC-RD deben terminar, dando paso a un trabajo conjunto que garantice el bienestar de los residentes.
Es momento de que regresen los policías municipales, de que la Policía Nacional mantenga patrullajes preventivos permanentes y de que la ciudadanía sepa realmente cuál es el papel y la presencia de los militares dentro de Ciudad Juan Bosch.
El desarrollo urbano no puede medirse únicamente por la cantidad de edificios construidos, sino también por la calidad de vida, el orden y la seguridad que reciben quienes habitan la ciudad. Ciudad Juan Bosch aún está a tiempo de recuperar el rumbo para el cual fue creada.



