Artículo de Opinión | El sicariato hunde a Boca Chica

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Logan Jimenez Ramos
Logan Jimenez Ramoshttps://lavozsincensura.com
Consultor en Comunicación Política, Relaciones Públicas, Periodista, Magister en Diplomacia y Internacional y Docente.

En los últimos días hemos visto en las redes sociales, medios tradicionales y en el boca a boca de la gente, cómo la delincuencia se está tragando al municipio de Boca Chica y a La Caleta. No sabemos ni entendemos quién tiene toda la culpa de esta situación, pero sí sabemos que el crimen organizado y las bandas delincuenciales están desafiando de manera frecuente a la Policía Nacional, lo que representa una clara señal de que la situación se encuentra en niveles críticos.

Boca Chica necesita muchas cosas. Necesita calles asfaltadas para un mejor desplazamiento policial, cámaras de videovigilancia, mayor presencia policial y, si es necesario, operativos mixtos entre militares y policías para recuperar la tranquilidad ciudadana. También se requiere presencia de agentes de la Policía Municipal para resguardar las áreas públicas, organización en todo el casco urbano en materia de tránsito, construcción de nuevos planteles escolares, una extensión del INFOTEP, presencia de las Escuelas Vocacionales de las Fuerzas Armadas, centros culturales, programas de becas universitarias, espacios deportivos y muchas otras acciones que podrían ayudar a mitigar la delincuencia que afecta a la comunidad.

Además, es urgente fortalecer los trabajos de inteligencia por parte de organismos como la Dirección Central de Inteligencia Delictiva (DINTEL), el J-2, G-2, M-2, A-2, la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI)  y otras agencias de seguridad del Gobierno, para identificar dónde están y quiénes son los delincuentes que mantienen a Boca Chica constantemente ocupando los principales titulares por asesinatos, asaltos, robos y hechos violentos.

Sería bueno y justo que instituciones como el Ministerio de Turismo, el Ministerio de Medio Ambiente y la Alcaldía de Boca Chica pasen de las tantas reuniones y discursos a las acciones contundentes. La población está cansada de escuchar teorías mientras la inseguridad continúa creciendo. Si realmente van a organizar la playa, el área urbana y los espacios públicos, deben comenzar ya, con hechos concretos y visibles.

Boca Chica necesita una verdadera transformación basada en políticas de inclusión social, desarrollo comunitario y trabajo coordinado. Es momento de que políticos, empresarios, líderes comunitarios, comunicadores y religiosos se unan para buscar respuestas inmediatas a los problemas que afectan a la población.

Las personas de Boca Chica necesitan paz. Necesitan sentir el respaldo institucional. Necesitan saber que el Gobierno escucha sus reclamos y trabaja para resolver sus problemas.

El Estado dominicano tiene el brazo del poder y no puede ser doblegado por grupos delincuenciales que mantienen a nuestro pueblo sumido en una completa zozobra, marcada por muertes, asaltos, robos, saqueos y terror constante.

Tanto en Boca Chica como en La Caleta debe enviarse un mensaje claro y firme: el monopolio legítimo de la violencia y el control del orden público únicamente lo tiene el Estado dominicano.

La población no puede seguir viviendo con miedo mientras la delincuencia continúa avanzando y el sicariato sigue hundiendo a Boca Chica.

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