Moradores denuncian una creciente sensación de inseguridad, con asaltos y presunta venta y consumo de sustancias prohibidas, por lo que piden a las autoridades intervenir los sectores y garantizar la tranquilidad de las familias.
SANTO DOMINGO ESTE, República Dominicana. — La preocupación y el temor forman parte, según residentes, de la vida cotidiana en los sectores La Ureña, La Cancela, Riviera del Caribe y La 66, donde comunitarios reclaman a las autoridades policiales reforzar el patrullaje y adoptar medidas contundentes frente a los hechos delictivos que aseguran estar afectando a estas comunidades.
Los moradores sostienen que los asaltos se han convertido en una de sus principales preocupaciones y afirman que muchas personas sienten temor de salir de sus hogares para dirigirse al trabajo, estudiar o realizar cualquier diligencia, especialmente durante determinados horarios.
A esta situación agregan denuncias sobre la presunta venta, distribución y consumo de sustancias prohibidas en diferentes puntos de los sectores, un escenario que, según los comunitarios, contribuye a aumentar la percepción de inseguridad y afecta directamente la tranquilidad de las familias.
Los residentes aseguran que el problema no puede ser enfrentado únicamente después de que ocurran los hechos, sino mediante una estrategia de prevención que incluya mayor presencia policial, patrullaje permanente y seguimiento a los lugares identificados por los propios moradores.
“Queremos vivir en paz y poder salir de nuestras casas sin miedo”, es el reclamo que expresan comunitarios consultados, quienes consideran que la seguridad debe ser una prioridad para las autoridades.
De igual manera los lugareños de La Ureña, La Cancela, Riviera del Caribe y La 66 pidieron a la Policía Nacional y al Ministerio Público fortalecer las acciones contra la delincuencia y las actividades ilícitas que, según denuncian, se desarrollan en diferentes puntos de estas comunidades.
Asimismo, reclamaron operativos preventivos y una mayor vigilancia en calles y zonas consideradas vulnerables, especialmente en los horarios de entrada y salida de trabajadores y estudiantes.
La situación también genera preocupación entre padres de familia, quienes aseguran que sus hijos deben desplazarse diariamente para acudir a centros educativos y que la inseguridad limita la tranquilidad con la que deberían realizar sus actividades.
Los comunitarios hicieron un llamado a las autoridades para que no permitan que estos sectores sean percibidos como zonas abandonadas a su suerte y reclamaron una respuesta que les permita recuperar la confianza y la tranquilidad.
Además de las acciones policiales, consideran necesario desarrollar programas sociales y comunitarios dirigidos a la prevención de la delincuencia y a la protección de niños, adolescentes y jóvenes.
Los residentes reiteraron que su principal petición es sencilla: poder trabajar, estudiar, desplazarse y regresar a sus hogares sin sentir que están poniendo en riesgo sus vidas.
La comunidad espera que las autoridades escuchen el reclamo y aumenten la presencia policial en los sectores señalados.
La Voz Sin Censura continuará dando seguimiento a las demandas de los residentes y a las acciones que adopten las autoridades responsables de garantizar la seguridad ciudadana.
Por Logan Jiménez
La Voz Sin Censura



