El acto solemne se realizó en el Centro de Conferencias de Salt Lake City con transmisión mundial vía satélite e internet
Salt Lake City, Utah, Estados Unidos. – La Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días rindió un emotivo homenaje póstumo al presidente Jeffrey R. Holland, destacado líder religioso y apóstol, durante una solemne ceremonia celebrada en el Centro de Conferencias de la Iglesia, en la ciudad de Salt Lake City, Utah.
El acto conmemorativo fue transmitido a nivel mundial a través de satélite e internet, permitiendo que millones de miembros y amigos de la Iglesia en distintos países pudieran unirse espiritualmente para honrar la vida, el legado y el servicio ejemplar del presidente Holland.
Durante la ceremonia, miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles destacaron la profunda fe, la dedicación incansable y el amor cristiano que caracterizaron la vida del presidente Jeffrey R. Holland, quien sirvió fielmente a la Iglesia durante décadas, dejando una huella imborrable en la enseñanza del evangelio de Jesucristo y en el fortalecimiento espiritual de millones de personas alrededor del mundo.
Los mensajes pronunciados resaltaron su firme testimonio de Jesucristo, su defensa de la familia, su elocuencia doctrinal y su capacidad para ministrar con compasión, consuelo y esperanza, especialmente en tiempos de dificultad y prueba.
Asimismo, se subrayó que el legado del presidente Holland trasciende su liderazgo administrativo, reflejándose en su ejemplo de servicio desinteresado, humildad y compromiso con la obra del Señor, cualidades que continúan inspirando a generaciones de líderes y miembros de la Iglesia.
La Presidencia de La Iglesia expresó palabras de gratitud a Dios por la vida y el ministerio del presidente Jeffrey R. Holland, reafirmando la fe en la resurrección y en la promesa eterna del evangelio, pilares fundamentales de la doctrina de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
El homenaje concluyó en un ambiente de recogimiento y esperanza, recordando que, aunque su partida física deja un profundo vacío, su legado espiritual permanece vivo en los corazones de quienes fueron edificados por su servicio al Señor.




